Es
la edad en que comienzan a aparecer problemas y dolencias articulares que
limitan la movilidad, y probablemente aparecerán ocasionales pérdidas de
equilibrio.
Durante
esta época los varones precisan acudir al baño en la noche acuciados por la
urgencia miccional que provoca la prostatitis, dolencia que prácticamente todos
van a presentar; al levantarse medio dormidos, y sin encender la luz, se pueden
golpear con algún mueble estratégicamente colocado. Y por supuesto el esfuerzo
para meternos en el baño, que al fin se utiliza como ducha en el noventa por
ciento de los casos, provoca un alto porcentaje de caídas que pueden llegar a
ser tremendamente importantes.
Debido
a esta realidad más pronto que tarde hay que “cambiar el baño”. Lo fundamental
es sustituir la bañera por una ducha, previendo que la alcachofa o cabeza de la
ducha no esté colgada en lo alto sino a la altura de los brazos. La colocación
de dos asideros a derecha e izquierda sería también conveniente, por supuesto
un suelo realmente antideslizante, y no estaría demás una pequeña banqueta
plegable. Y, si es posible, una pequeña luz encendida en la noche en la zona
que conduce al baño.
Aunque
nos parezca que aún estamos en plena forma es ahora el momento de llevar a cabo
esta reforma.
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